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ITINERARIO 3

C

omo en todos los territorio, el

agua subterránea esta controla-

da por las características geoló-

gicas del terreno. En una isla volcáni-

ca, la permeabilidad de los materiales

esta condicionada por su naturaleza,

edad y fracturación.

En La Gomera, el agua superficial sólo

representa una cuarta parte de todos

los recursos hídricos disponibles. Las

precipitaciones, intensas e irregulares,

se transforman mayoritariamente en la

escorrentía superficial que circula por

los cauces y que, si no se recoge en

pequeñas presas, se pierde en el mar.

Poca es el agua superficial que se in-

filtra en una orografía tan abrupta.

La infiltración se produce gracias a la

llamada «lluvia horizontal o precipita-

ción de niebla» que se genera en el

centro de la isla sobre

el bosque de laurisilva

de Garajonay, y cae

lentamente al suelo,

donde se infiltra. Así

se recargan los acuí-

feros.

¿donde se almacena

el agua subterránea?

La meseta central de

La Gomera esta for-

mada por los basaltos

horizontales pliocenos,

que son bastante per-

meables. El agua se

infiltra por ellos hasta

que llega a la base del

apilamiento donde se

encuentra con los ba-

saltos miocenos bas-

tante impermeables y

donde se queda rete-

nida. Así se forma el

acuífero principal de

la isla: el acuífero plio-

ceno.

El agua subterránea

en La Gomera

¿cómo se mueve el agua subterránea

en el acuífero plioceno?

El agua fluye internamente por el acuí-

fero plioceno entre niveles piroclásticos

alterados y paleosuelos (almagres) pu-

diendo seguir varias líneas de flujo para

descargar hacia el mar. Dada la confi-

guración de la isla, los flujos principa-

les son radiales. Cuando llegan a los

laterales de la meseta, en el contacto

con los basaltos pliocenos, surgen una

gran cantidad de nacientes, como Los

Chorros de Epina, el de El Cedro, Gua-

dá o Erque; muchos de ellos se produ-

cen en los acuíferos colgados, como es

el caso de Los Chorros de Epina.

Los numerosos nacientes que se re-

parten por la corona central de cum-

bres, tienen su origen en la presen-

cia de un multiacuífero colgado que

devuelve a la superficie una fracción

de las aguas infiltradas. Tras un corto

recorrido subterráneo, la trayectoria

descendente vertical se interrumpe

por la presencia de numerosas capas

impermeables citadas anteriormente,

y el agua es obligada a seguir caminos

horizontales hasta llegar al exterior.

El acuífero del edificio mioceno

Constituye el acuífero basal de la isla y

los materiales son menos permeables

que las coladas pliocenas. La zona de

Enchereda, de dónde se obtiene la mayor

parte del agua de abastecimiento de La

Gomera, es donde se produce el máxi-

mo de precipitación, tanto convencional

como de niebla (Riscos de Juel). El agua

subterránea en esta zona se encuentra a

su paso con multitud de diques básicos

verticales (ver el itinerario del barranco

de La Laja, con sus taparuchas) que son

más impermeables que las coladas de

lava. Los diques, muchos de ellos de gran

recorrido tanto vertical como horizontal,

forman importantes pantallas que, si se

orientan en una dirección paralela a la

del flujo, canalizan el agua subterránea

mientras que, si siguen una dirección

perpendicular o transversal, lo obstaculi-

zan y actúan como presas subterráneas.