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no encontraron freno en su camino hacia el

océano. Las erupciones del Complejo Teide-Pico

Viejo no fueron únicamente basálticas sino algo

más alcalinas (basanitas y fonolitas).

El volcanismo postcaldera no terminó aquí.

Nuevos ascensos de magma profundo alimentaron

las cámaras de la zona Teide-Pico Viejo y las erup-

ciones volcánicas volvieron a aparecer. Esta vez lo

hicieron en forma de edificios periféricos domáti-

cos que surgieron por las fisuras eruptivas de las

laderas del Teide y Pico Viejo. Grandes erupciones

sálicas de composición fonolítica se adueñaron de

las faldas de los dos estratovolcanes.

A Pico Viejo le surgieron los Roques Blancos, un

gran domo que arrojó enormes volúmenes de

lava viscosa hacia el norte que llegó al mar, en

Icod de los Vinos. Al Teide le salieron más “com-

No se conocen cuáles fueron las primeras erup-

ciones postcaldera. Sólo se puede reconstruir la

historia volcánica a través de la que vemos

actualmente. Según esto, dos grandes estrato-

volcanes ocuparon la parte norte de la depre-

sión de Las Cañadas: El Teide y el volcán Pico

Viejo. En la literatura científica, al conjunto de

estos dos volcanes se conoce como Complejo

Teide-Pico Viejo. De ellos surgieron grandes

volúmenes de coladas que, mayoritariamente,

se encauzaron hacia la costa norte rellenando

el valle de Icod y, en menor medida, algunas de

Pico Viejo, que se dirigieron hacia el SO en

dirección a Chío. Por el norte, las lavas llegaron

hasta el mar, ganando terreno a la costa y

agrandando el perímetro de la isla.

Esto indica que la pared norte de la Caldera de

Las Cañadas no existía ya y que las emisiones

Vista aérea del Pico del Teide.

EL VULCANISMO POSTCALDERA

EN LAS CAÑADAS:

EL COMPLEJO TEIDE-PICO VIEJO

Y SUS VOLCANES PERIFÉRICOS

C

omo suele ser habitual en todas las calderas volcánicas del mundo, la historia eruptiva no se

termina con los colapsos de las calderas. El volcanismo siempre, o casi siempre, resurge de

nuevo, como en el caso de Las Cañadas. En profundidad, las cámaras volcánicas subyacentes a la

caldera siguen recibiendo aportes magmáticos profundos y, tarde o temprano, las erupciones

vuelven a surgir.